En busca de una estrella
Sólo hacen falta 3 palabras para que un sueño empiece CONFÍO EN MÍ
Era una mañana de Enero, el viento esperaba por envolver mi placido rostro con su frio prolongado, recordaba cada paso que debía emprender para acercarme a mi destino a lo que yo había construido, aquella mañana como de costumbre me detuve en el espejo y por supuesto ahí estaba yo una joven temerosa, tímida, y en mi exaltaba una incertidumbre pero había algo en mi mirada, una mirada que irradiaba y que si te acercabas a observar más de cerca podrías ver todos mis sueños, anhelos y deseos; creo que eso me hacía sentir diferente; el tiempo se me agotaba debía salir y enfrentarme a un nuevo año pero por supuesto que no era un año común, estaría cargado de nuevas aventuras, amistades, risas inexplicables y sobre todo un camino de nuevos retos, de nada servía pensarlo, todo era nuevo allí yacía y crecía mi mayor temor, un miedo a un final y a un nuevo comienzo que se alejaba del estado de costumbre y monotonía del que siempre partía.
Al reaccionar seguía mirándome fijamente en el espejo , una extraña fuerza se apodero de mi así que agarre mi bolso y decidí enfrentarme a mi último año; era difícil comprender como lo lograría y de nuevo resurgió en mi aquel vacío de desconfianza e inferioridad pero por una singular razón la luz que siempre me acompañaba cambia mis planes hacia el éxito; mientras caminaba de camino a la escuela sentí escalofrió como si no supieras a donde te estas dirigiendo o incluso pensando en los miles de obstáculos que no te permitirán llegar a tu destino o en mi caso poder darle un final a la historia que has estado construyendo en los últimos 11 años y que ahora tan lejos que te encuentras solo recuerdas aquellos viejos años como un parpadear de ojos, tal vez mi mentalidad sonaba algo dramática y me sentía como en aquellas telenovelas donde yo ocupaba el papel de la protagonista y todo giraría en torno a mí, me amparaba pensar que no lo iba a lograr sola allí siempre estarían mis padres, mi motor y mi impulso.
Dejando a un lado aquellos pensamientos, mi piel se estremeció por un instante sentí recorrer en mis venas una extraña felicidad aquella que me hizo rememorar los buenos momentos que he pasado en mi bachiller y los que ahora podría empezar a crear recordé las miles de veces que soñaba por estar en este punto el grado 11 y que ahora recordándolo con lágrimas en mi rostro no lo podía creer; asimilar el orgullo de portar una chaqueta que para mí representaba una satisfacción gigantesca de todo mi esfuerzo y dedicación, pasaron miles de imágenes por mi cabeza y hasta pensaba que me estaba volviendo loca al escuchar mi propia risa, y al visualizarme alejada de todos mis miedos e incertidumbres pequeños destellos que me encendían la alegría del último año los rebosantes logros, y reconocimientos que iba a recibir, para mi no sonaba nada loco me emocionaba y una sonrisa envolvía mi rostro.
Por un lapso de tiempo todo se volvió negro ya no habían pensamientos, emociones o aquel extraño vacío que sentía, me encontraba allí parada en la mitad de la nada observando cómo el mundo pasaba ante mí, al cerrar los ojos desperté en mi habitación confundida y sin saber que pasaba, me levante de inmediato y al parecer aquella mañana de enero se convirtió en una calurosa mañana de noviembre, mi extraño sueño era una realidad, aquella que viví todo el año y que ahora en vez de prepararme para mi primer día de mi último año me preparaba para mi graduación había cumplido mi mayor deseo, y en ese preciso momento me sentía dichosa y emocionada de lo que había logrado. por última vez vi mi rostro en el espejo conservaba aquel brillo en mis ojos pero no tenía nervios ni miedos solo alegría, estaba feliz de las personas que estaban a mi alrededor de los momentos maravillosos que viví y de los esfuerzos emprendidos que puse en marcha para llegar hasta aquí.
Valeria Aviles Gallego
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